Las autoridades chinas buscan bloquear más accesos al ciberespacio. Bajo el pretexto de "crear una cultura de Internet sana", el gobierno asiático ha decidido lanzar una campaña para cerrar el acceso a blogs y sitios que tengan contenido sexual o violento. Parece absurdo que el control sobre los contenidos esté vigente y en aumento a estas alturas, además la cortina de humo de "contenidos insanos" es sólo un pretexto para llegar a bloquear otros sitios (como aquellos que vayan en contra del gobierno, ahora el gobierno tiene bajo custodia a varios integrantes de un sitio web que solía ir en contra del gobierno -además, ¿por qué habría un gobierno de decidir qué deben ver y no ver sus ciudadadanos? ¿que no somos lo suficientemente críticos para saber qué decisiones tomar?).
Entrado el siglo XXI, cabría cuestionarnos sobre el acceso que tenemos a la información y las posibilidades de acción con las cuales contamos. Me gustaría imaginar un espacio libre y efectivo para la movilización, un entorno propicio para el cambio; no obstante, el control es tan fácil que moverse pareciera en ocasiones una pérdida de tiempo.