Alan Turing: la mente de un genio y el alma de niño
Muchas veces pensar en que las máquinas puedan pensar como los humanos provoca miedo, o en su defecto, nos cuesta trabajo creer que la Inteligencia Artificial (IA) pueda adquirir la dimensiones que tiene la Inteligencia Humana (IH). Dentro de la historia de las ciencias computacionales, hay una persona quien creía que las máquinas podían asimilarse en gran medida a los seres humanos en cuestiones de inteligencia e incluso, afectividad. Alan Turing, matemático, lógico y criptógrafo inglés nacido en 1912, es considerado el padre de la ciencia computacional moderna. Entre sus principales aportaciones consisten en la "Turing´s test", una prueba que tenía como objetivo medir la inteligencia de la máquina en comparación con la IH, y comprobar así si es posible equiparar las reacciones del humano con las de la máquina. Además, buscaba lograr que la máquina asociara sentimientos y lograra identificarlos. ¿Cómo? Breazel y Velázquez explican:
By consistently and repeatedly engaging in this process (the caretaker´s reinforcment of positive affective expressions in the robot), the robot could eventually learn to associate a positive emotional state with the desired behaviour. This effectively ´tags´that behaviour as being worthy of pursuit in its own right (Breazeal and Velásquez, 1998)
Además de este reconocimiento de Turing de las características relacionales del pensamiento, le interesaba crear en un robot una intelegencia similar a la de un niño, para que de esta manera la máquina pudiera ir aprendiendo nuevas cosas (como lo descrito anteriormente). Turing fue una de las grandes mentes del siglo XX. Se suicidó en 1954 al morder una manzana con ciuanuro. Su herencia intelectual prevalece hasta hoy en día, esperamos más científicos de su talla retomen sus intereses, pues sin duda son lineas investigativas que prometen.
la segunda época de un tiempo incierto en donde la heurística simula ser nuestra mejor amiga65x65.jpg)






